El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que el 32,3% de las personas que viven en los 31 aglomerados urbanos relevados se encontraba bajo la línea de pobreza durante el primer semestre de 2026. En el mismo período, la indigencia alcanzó al 7,5% de la población.
El informe oficial también indicó que el 24,4% de los hogares se encontraba por debajo de la línea de pobreza, mientras que el 5,6% no contaba con ingresos suficientes para cubrir la canasta básica alimentaria.
Los resultados volvieron a poner en discusión la evolución de los ingresos familiares, el costo de vida y las dificultades para cubrir las necesidades esenciales. La medición refleja una situación heterogénea entre los hogares, con diferencias asociadas a los ingresos, la composición familiar y las condiciones laborales.
La pobreza se calcula a partir de la comparación entre los ingresos de los hogares y el valor de las canastas básicas alimentaria y total. Por su parte, la indigencia identifica a quienes no alcanzan a cubrir el costo de los alimentos necesarios para satisfacer los requerimientos nutricionales básicos.
Estos indicadores constituyen una herramienta central para analizar las condiciones de vida de la población y evaluar la evolución de la situación social. También aportan información para el diseño de políticas públicas relacionadas con el empleo, los ingresos y la asistencia a los sectores más vulnerables.
Los datos publicados por el INDEC renovaron el debate sobre la capacidad de recuperación de los ingresos y los desafíos pendientes para mejorar las condiciones de vida en el país.





